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domingo, 2 de octubre de 2011

Cuac cuac... le dijo el pato al cisne

Cuac, cuac, cuac... cuac, cuac, cuac...

Cuento que cuentan, cuentan que cuento. Cuentan que cuentan, cuento que cuento...
PALABRAS!

Cuac, cuac, cuac... cuac.

Y digo que dicen que digan... o no! Que digan lo que quieran, lo que digan, lo que digo... PALABRAS!

Cuac, cuac, cuac... cuac, cuac, cuac...

_ Tú eliges pato o cisne???? Yo soy un cisne platónico o en potencia, qué es mejor???? (preguntó el cisne inseguro)
_ platónico es muy fantasioso... prefiero en potencia por no idealizar. Así seguro que siento que lo llevo dentro y llego. Yo soy un pato. Me gusta ser pato. Y si pudiera elegir sería un cisne a secas.No sé imaginarme cómo sería pero sé que sería un cisne. Soy un pato. Me gusta ser pato. (contestó el pato extrañado)

_ Pues esto que cuentas, digo yo, me recuerda a Joaquín Sabina. Sí, aquella canción... 'corre dijo la tortuga, atrévete dijo el cobarde. Estoy de vuelta dijo un tipo que nunca fue a ninguna parte. (...) No me grites dijo el sordo,...
_ Anda ya... qué tiene que ver??? (amiga x4)
_ Mucho amiga x4... muchísimo. Más allá de las... PALABRAS!!! (respondí)


Cuac, cuac, cuac... cuac, cuac, cuac, cuac... (Se oyó el eco interior)

(Paranoias de una amiga x 4. Interesantes emociones, impecables palabras,... buenísimo el gintònic, jejeje)

domingo, 25 de enero de 2009

Velocidad de vértigo

Hace cosa de 1 mes se publicaba en La Contra de La Vanguardia una entrevista a Kevin Warwick que me dejaba atónita. Para quien, como yo, no tenga ni idea de quien ese hombre os puedo decir, sencillamente, que se trata de un ingeniero biomédico que se ha realizado varios implantes en su cuerpo. Este hombre ha sido capaz de controlar su domotizada vivienda con su simple presencia.

No sé si esto me asusta o me genera curiosidad porque, como decía Julio Verne, lo que me pasa por la cabeza es que todo lo que una persona puede imaginar otras pueden hacerlo realidad. ¿Todo? Definitivamente, creo que lo que me genera es más bien miedo.

Y digo yo, ¿Cómo hay gente capaz, con cien electrodos en el cerebro, de que su pensamiento controle una mano robótica a 5.000 km de distancia cuando no somos capaces de sacar una vacuna efectiva contra el cáncer o el sida, por poner sólo un ejemplo? Con estas cosas me sucede lo de siempre, empiezo a dudar de la bondad de la naturaleza humana y a cuestionar cualquier cosa que se plante ante mis sentidos (a la mierda la política, los laboratorios farmacéuticos, las instituciones sociales,… No me creo nada!!!!) ¿Si los individuos individualmente pueden mover montañas porque los colectivos colectivamente no lo hacen? Está claro que detrás de todo están los intereses económicos, para variar un poco.

En fin, no sé si lo provocó Kevin Warwick, el Club Wildelberg, los sistemas políticos, mis propios genes o qué pero a veces me resulta difícil no caer en bucles mentales, espirales, en las que me planteo cientos de preguntas sin una única respuesta. En fin… ¿Vamos demasiado deprisa o somos lentos de narices?

viernes, 7 de septiembre de 2007

Seguridad, Felicidad y la sopa de ajo.

El otro día quedé con amigo, un ex-compañero de trabajo, y charlamos sobre el destino, lo que nos gustaría hacer y lo que hoy podemos hacer. Llegué a la conclusión de que cada vez hay más gente que se lía la manta a la cabeza y decide dejarlo todo y emprender un viaje hacia su nueva vida.

Quien no conoce a alguien que conoce a alguien que decidió dejar la abogacía (como en el libro El monje que vendió su Ferrari de Robin S. Sharma), o la carrera de medicina, o el negocio familiar... o sencillamente un trabajo, una ciudad y una familia, para irse a descubrirse, a reinventarse o a conocer mundo. Personas que con su valentía y fuerza dejaron atrás comodidades, seguridad, miedos,...etc. y se aventuraron a lo desconocido. Muchas de estas personas no regresaron a sus raíces, las echaron en otros lugares o las esparcieron por diferentes tierras. Conocieron culturas diferentes, otros contextos, otra historia... y con todo ello cambiaron.

Reflexionando sobre todo ello me ronda por la cabeza que, al margen de las diferentes experiencias, de posibles malos momentos por ejemplo, está por encima de todo el crecimiento personal. La experiencia vivida gana a la duda que deja el "y si algún día hubiera..."

No sé vosotros pero yo, haya niños, hipoteca, trabajo..., lucharé por descubrir que se siente viviéndolo en primera persona. Nadie va a inventar la sopa de ajo pero cada vez más gente lo hace y dejar atrás esta vorágine de estrés, carreras y de mirar el reloj como mínimo es una experiencia.