Siempre hay una primera vez.
¡Sí, siempre la hay! para poner una foto en vertical y romper esquemas mentales (esos de control en el orden establecido y patochadas por el estilo que nos creamos a saber por qué) o para cualquier cosa menos banal que ésta.
Por ejemplo, hay una primera vez para echarse para atrás, como me sucedió el sábado y a pesar de que las “señales” que a veces se me presentan me guíen en el camino… de ceguera estúpida que me da el ponerme gafas de sol en la oscuridad. Sí, me eché para atrás porque me pesaba la mochila… porque a veces no me doy cuenta de que la llevo puesta y echo a caminar como si tuviera muelles en los pies hasta que un simple bufido de viento me hace caerme de culo.
O puede que no, puede que, una vez más, "no casualmente" tuviera que ser así.
En fin, ya ha habido una primera vez para equivocarme (cuanto tiempo hace de la primera vez! :)), una primera vez para empezar de cero, para liarme la manta a la cabeza y saltar, una primera vez para contradecirme en mis sentimientos, para no reconocerme en actitudes que no “iban conmigo”, una primera vez para…
Y al final de la primera vez sucede una segunda como una oportunidad y me toca decidir si la aprovecho o no porque también hay una segunda vez para intentar dejar la mochila en el suelo y soltar lastre. Yo me quito las gafas de sol y decido alimentar a mi lobo lleno de amor.
¿Cuál de los 2 lobos alimentas tú?
(Fotografía a una bolsa de las tiendas Natura. Cuento del viejo y el nieto.)
Mengulas Sepeninggalan John Lennon
Hace 9 años
