Me da la sensación, y también lo entiendo así desde mi propia experiencia, que nos pasamos mucho tiempo, ¡demasiado!, en actitud de espera. Esperamos que en la vida nos pasen determinadas cosas, esperamos recibir algo, aunque sea inconscientemente, cuando entregamos algo también. Parece que esperamos que los problemas se solucionen, esperamos que la gente con la que tenemos algún conflicto cambie… En fin, que recientemente me he dado cuenta de que el DAR sin ESPERAR nada a cambio es una actitud fácil de comprender y de explicar y muy difícil de llevar a la práctica.
Soy de la opinión de que cuando somos capaces de dar sin esperar a recibir nada eso nos llena pero raramente paramos atención en ello. Es el altruismo en estado puro aunque también lleve algo detrás que pueda “sonar” a recompensa y es ese “sentirse bien” cuando creemos que hemos hecho lo que debíamos.
Nos enamoramos de alguien por como es y luego resulta que nos pasamos muchos momentos esperando un determinado tipo de acción, unas palabras o un gesto… Pero ¿nos acordamos de que esa persona era así cuando la conocimos? Normalmente no es así. Normalmente damos cariño y esperamos que nos sea devuelto, entregamos confianza, respeto, amor… y casi siempre nos quedamos en esa actitud de espera que os comentaba.
Creo que las personas debemos evolucionar, cambiar, sobre aquellos aspectos de nuestra vida, actitudes, defectos… que nos incomodan a nosotros mismos. Aquellas cosas que no aceptamos y que nos generan un conflicto interno.
Creo también que sólo cuando nosotros hagamos eso única y exclusivamente para nosotros, desde la aceptación, los que nos rodean podrán DAR porque no estaremos esperando a recibir. Es como si ese fuese el mecanismo perfecto.
Somos como somos y soy de la opinión que debemos crecer desde dentro, aceptarnos, y darnos cuenta de los errores que cometemos e intentar evolucionar sólo por nosotros mismos. Ese cambio ya lleva consecuencias en si mismas pero no debemos hacerlo pensando en ellas.
Mengulas Sepeninggalan John Lennon
Hace 9 años
