Verde de un árbol que no me atrevo a pintar, de ese trozo de suelo donde poner los pies. De un nombre que todavía no quiero pronunciar.
El que falta en las letras de Sabina, ese tono melón como la cabeza de algunos. El verde de la mala hierba, el que deja seco el corazón y prende fuego de un tirón.
O el de la botella que lanzas al mar, que se lleva tus sueños con ella para devolverlos húmedos cuando ya sea tarde. ¡El color del que debí mancharme antes el pantalón! Esmeralda que no llevaría jamás en un anillo, que no plasmaré en un lienzo si no es para pintar esos campos del sur plagados de olivos.
Yo me quedo con ese que forja partidos, que me planta delante un futuro; el que sale mezclando un pedazo de cielo y un trocito de sol y te hace cambiar de rumbo.
Desecho el de la fruta inmadura, el verdín caduco, el que me quita el picante para decir que algo es caliente… como una película a media noche.
Desecho ese “verde que te quiero verde” que algun@s no entienden y que habla de la muerte. Y el verde común de un Plastidecor.
Prefiero la lima porque tiene chispa y el verde de un manto que viste mis campos. El que nace del agua y las piedras y puede comerse. Ese verde vivo que tiende EL CAMINO… que espera impaciente ser recorrido!!! Mi verde
Mengulas Sepeninggalan John Lennon
Hace 9 años
